Comer ciertas cosas en diferentes momentos del día, pueden tener distintas consecuencias si se hace por la mañana o por la noche.
Las personas que suelen trabajar de noche tienen más tendencia a engordar, también la gente con insomnio.
La toma diaria de comida es dirigida por genes que impulsan y suprimen el apetito en el cerebro. Cuándo el reloj de las células grasas no funciona, se interrumpe el ritmo hipotalámico y se favorece el consumo de alimentos en un horario inapropiado, en el caso de los humanos esto pasa por la noche y en el de los ratones por el día.
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